viernes, 28 de agosto de 2015

Constantes vitales en pediatría

Las constantes vitales son la manifestación externa de las funciones vitales básicas tales como la respiración, la circulación y el metabolismo, los cuales pueden ser evaluados en el examen físico y medirse a través de instrumentos simples. Sus variaciones expresan cambios que ocurren en el organismo, algunos de índole fisiológico y otros de tipo patológico.

Los valores considerados normales se ubican dentro de rangos y en el caso de pediatría, estos rangos varían según la edad y en algunos casos también con el sexo.



Constantes vitales normales según la edad

Referencias

  1.  Dean A. The importance of vital signs. Fire Engineering 2007: 32-35
  2.  Evans D, Hodgkinson B, Berry J. Vital signs in hospital patients: a systematic review. Internat J Nursing Studies 2001; 38: 643–650 


miércoles, 26 de agosto de 2015

Manejo del reservorio venoso subcutáneo. Complicaciones.

El reservorio venoso subcutáneo es un catéter central de silicona o poliuretano, radio-opaco, cuyo extremo distal se posiciona en la unión de la vena cava superior y la aurícula derecha y su extremo distal se conecta a un dispositivo (reservorio) insertado en un bolsillo subcutáneo.

Correcta localización del reservorio subcutáneo
Generalmente se colocan en el tórax, pero también pueden implantarse en otras partes del cuerpo como el brazo o zona inguinal.

Se puede utilizar en cualquier paciente que necesite la administración repetida de cualquier tipo de medicamento, transfusiones sanguíneas o la extracción de muestras sanguíneas.

El reservorio puede estar implantado durante un largo periodo de tiempo, incluso años. Está preparado para aguantar más de 3.000 pinchazos. Para su punción se ha de utilizar agujas tipo hubber o gripper. Cuando se utiliza para la infusión de medicamentos de forma continuada, la aguja ha de cambiarse cada 7 días.

Es importante el correcto cuidado y mantenimiento del reservorio para su funcionamiento. Cada vez que se utilice, se debe limpiar con suero fisiológico (10 ml) y se sellará con una solución de heparina (en niños utilizar una solución que contenga 1 UI de heparina por ml). Si durante un periodo de tiempo no se usa el reservorio, cada 6- 8 semanas se ha de hacer una limpieza y sellado.


Técnica de punción del port-a-cath


Complicaciones más frecuentes que pueden aparecer durante su uso


  • Dificultad para la extracción sanguínea: Se puede producir porque la punta del catéter esté situada pegada a la pared de la vena o por la formación de una capa fibrina en la punta del cateter. Para solucionar este problema, la enfermera puede colocar al paciente en decúbito supino con la cabeza girada hacia el lado contrario de la posición del reservorio, elevar los miembros inferiores o realizar inspiraciones profundas con el objetivo de modificar la presión torácica. Si aún así, es imposible la extracción, este puede seguir utilizandose para la infusión de líquidos. Si se ha formado una capa de fibrina en la punta del catéter, se puede tratar de eliminar con una solución de heparina mantenida durante media hora y si no es suficiente se puede utilizar un fibrinolitico como la urokinasa bajo prescripción médica.
  • Oclusión parcial del sistema: Puede ser debido a la formación de un trombo o coagulo sanguineo o por la precipación de fármacos en el interior del catéter. Para prevenirlo, se ha de realizar lavados del catéter con suero fisiológico entre las infusiones de medicación y sellar correctamente el reservorio tras su uso.

Referencias

  1. Galán MJ, Del Pino M, Reina V. Terapia intravenosa: Port- A- Cath. Boletín de Enfermería de Atención Primaria 2005; 3 (2); 1- 12.
  2. Carrero MC. Accesos vasculares, implantanción y cuidados enfermeros. Avances de Enfermería. Madrid. 2002, 105.
  3. Chocarro L, Venturini C. Procedimiento y Cuidados en enfermería médico quirúrgica. Madrid. Elsevier, 2006.
  4. Rumbao Fernández C, Casanovas Puyol A. Accesos venosos centrales. Bard de España, 2003.


miércoles, 19 de agosto de 2015

Sistemas de triage en urgencias pediátricas

        El triage es el proceso de valoración clínica básica que nos permite ordenar a los pacientes según su grado de urgencia.

Sus objetivos son:
  • Identificar rápidamente a los niños que sufren una enfermedad que pone en peligro su vida mediante un sistema de clasificación válido, útil y reproducible, con el objetivo de priorizar su asistencia y disminuir el riesgo.
  • Determinar el área de tratamiento más adecuada para los pacientes que acuden a los servicios de urgencias.
  • Disminuir la congestión de urgencias.
  • Permitir la evaluación continua de los pacientes mediante reevaluaciones periódicas que garanticen que sus necesidades son satisfechas.
  • Permitir una información fluida a los pacientes y a sus familiares sobre los tratamientos a realizar y los tiempos de espera.
  • Mejorar la eficiencia mediante la optimización de recursos y la mejora de la gestión.
  • Crear un lenguaje común para todos los profesionales que atienden las urgencias.
Competencias de la enfermera 

  1. Valorar inicialmente al niño así como clasificarlo y distribuirlo en base a su patología y necesidades asistenciales.
  2. Aplicar y/o realizar si proceden técnicas enfermeras.
Proceso de triage

El proceso de triage se divide en tres partes:


  • Triángulo de evaluación pediátrica: permite estimar la estabilidad clínica del paciente. Clasifica a los pacientes en estables o inestables.
  • Motivo de consulta: Se trata de una entrevista corta, en la que la enfermera recoge los principales datos referentes a alergias medicamentosas, vacunas, signos y síntomas, etc.
  • Constantes vitales: Se debe registrar en la gráfica el peso, la temperatura, frecuencia cardiaca, tensión arterial, frecuencia respiratoria, saturación de oxígeno, signos de dificultad respiratoria, nivel de conciencia e irritabilidad.




Principales escalas de triage pediátrico

  • Australian Triage Scale (ATS): Fiabilidad del 36%.
  • Canadian Emergency Department Triage and Acuity Scale (CTAS): Fiabilidad en la valoración del triángulo pediátrico del 93,6% y un valor predictivo de la tasa de hospitalización del 84%.
  • Manchester Triage System (MTS): Fiabilidad del 79%. La validez es menor en niños que presentan problemas de salud en comparación con los que presentan trauma.
  • Emergency Severity Index (ESI): Fiabilidad del 50%.  Indicador preciso en la utilización de recursos, consultas e ingresos.
  • Sistema Español de Triage (SET) a través del Model Andorrá de Triatge (MAT): Actualmente en valoración. Buen valor predictivo en la tasa de ingresos hospitalarios.

             Todos estos modelos fueron desarrollados inicialmente para adultos, aunque la escala australiana y la de Manchester tienen algunos criterios y algoritmos específicos para pediatría pero no incluyen una versión pediátrica completa.


            La escala canadiense tiene una versión pediátrica similar a la del adulto y el Sistema español de triage junto con el Modelo Andorrano, han desarrollado recientemente una versión pediátrica pero esta se halla aún en evaluación.

           Los sistemas de triage enumerados anteriormente, clasifican al paciente en 5 niveles que determinan el tiempo máximo que el paciente puede esperar atención médica.


Niveles de determinación del tiempo máximo de espera de atención médica


· Nivel I (0 minutos): Pacientes con riesgo vital inmediato como reanimación cardiopulmonar, convulsión activa, coma que no responde a estímulos o shock establecido, politraumatizados o traumatismos craneoencefálicos graves.
· Nivel II (10 minutos): Situaciones de emergencia con riesgo vital real y cuya intervención depende del tiempo. Se incluyen en este grupo a pacientes con dificultad respiratoria, deshidratación grave, dolor intenso, fiebre en menores de tres meses, fiebre con lesiones cutáneas, hematemesis, ingesta de tóxicos o cuerpos extraños, diabetes u otra enfermedad crónica descompensada.
· Nivel III (60 minutos): Situaciones urgentes con riesgo potencial que requieren de exploraciones diagnósticas y/o terapéuticas en pacientes con estabilidad fisiológica como fiebre, dolores moderados, deshidratación moderada, menores de un mes con consulta no urgente.
· Nivel IV (120 minutos):  Situaciones poco urgentes que generalmente necesitan una exploración diagnóstica y/o terapéutica.
· Nivel V (240 minutos): Situaciones no urgentes que generalmente no requieren ninguna exploración diagnóstica y/o terapéutica. Estas situaciones podrían ser atendidas en un centro de atención primaria.


Referencias

1. Baumann MR, Strout TD. Evaluation of the emergency severity indez (version 3) triage algorithm in pediatric patients. Acad Emerg Med. 2005; 12: 219-224.
2. Durani Y, Brecher D, Walmsley D, Attia MW, Loiselle JM. The emergency severity index versón 4. Reliability in pediatric patients. Pediatr Emerg Care. 2009; 25: 751-753.
3. Gomez Jimenez J. Clasificación de pacientes en los servicios de urgencias y emergencias: hacia un modelo de triage estructurado de urgencias y emergencias. Emergencias. 2003; 15: 165-174.
4. Soler W, Gomez Muñoz M, Bragulat E, Alvarez A. El triage: herramienta fundamental en urgencias y emergencias. An. Sist. Sanit. Navar. 2010; 33 (1): 55-68.
5. Thomas DO. Special considerations for pediatric triage in the emergency department. Nurs Clin North Am. 2002; 37: 145-159.
6. Van Veen M, Moll HA. Reliability and validity of triage systems in paediatric emergency care. Scand J Trauma Resus Emerg Med. 2009; 17: 38-45.
7. Considine J, LeVasseur S, Villanueva E. The Australian triage scale: examining emergency department nurses performance using computer and paper scenarios. Ann Emerg Med. 2004; 44: 516-523.
8.Crellin DJ, Johnston L. Poor agreement in application of the Australian Triage Scale to paediatric emergency department presentations. Contemp Nurse. 2003; 15: 48-60.
9. Gravel J, Gouin S, Goldman RD, Osmond MH, Fitzpatrick E, Boutis K et al. The Canadian triage and acuiy scale for children: a prospective multicenter evaluation. Ann Emerg Med. 2012;71-77.
10. Bergeron S, Gouin S, Bailey B, Amre DK, Patel H. Agreement among pediatric health care professionals  with the pediatric canadian triage and acuity scale guidelines. Pediatr emerg care. 2004; 20: 514-518.
11. Van Veen M, Steyerberg EW, Ruige M, Van Meurs AHJ et al. Manchester triage system in paediatric emergency care: prospective observational study. BMJ. 2008; 337: 1501-1507.
12. Storm-Versloot MN, Ubbink DT, Kappelhof J, Luitse JSK. Comparison of an informally structured triage system, the emergency severity index, and the manchester triage  system to distinguish patient priority in the emergency department. Acad Emerg Med. 2011; 18: 822-829.
13. Green NA, Durani Y, Brecher D, Attia MW. Emergency severity index version 4 predicts visit outcome and resource utilization in a pediatric emergency department. Pediatr Emerg Care. 2010; 26: 98.

sábado, 8 de agosto de 2015

lunes, 3 de agosto de 2015

¿Cómo sabemos si el aporte lácteo a un bebé es adecuado?

Esta es una de las preguntas más frecuentes que nos pueden realizar las madres que dan el pecho por primera vez durante la consulta del niño sano.


Signos de buen aporte lácteo


  • Pérdida fisiológica de peso del 7-10% durante la primera semana que recupera entre los días 10-14, con aumento de peso alrededor de 20 g al día.
  • Niño activo, succión vigorosa y relajado al final de la toma.
  • Tras una succión rápida inicial, esta se enlentece y se observa deglutir, la madre nota que sale leche y se le vacia el pecho.
  • Succión vigorosa durante 10-15 minutos.
  • Moja 4- 6 pañales al día. Realiza 5-6 deposiciones al día o deposiciones abundantes cada 2-3 dias.

Signos de alerta


  • Pérdida de peso más de 3-4 dias, incremento lento o no recuperación del peso del nacimiento a los 12-14 dias.
  • Signos de deshidratación (boca seca, ojos hundidos, piel seca, ictericia).
  • Lactante en hiperalerta, hambriento, letárgico o indiferente.
  • Disminución de la diuresis y del volumen de las heces.
  • Observación de una toma, signos que indican un mala posición: boca muy cerrada, alejado del pecho,  grietas en el pezón, bebé que succiona muy rápido, succión durante mucho tiempo sin saciedad o sin aumento de peso.
Referencias

L. de Antonio Ferrer. Lactancia materna: ventajas, técnica y problemas. Pediatría integral, Agosto 2015. Disponible en: http://www.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/2015/xix04/02/n4-243-250_Laia%20de%20Antonio.pdf