jueves, 16 de julio de 2015

Via intraósea en pediatría

Es la vía de elección en los casos de RCP y shock descompensado, cuando no consigue un acceso vascular fácil y rápido (aproximadamente en 90 segundos).

A través de ella se puede infundir grandes cantidades de líquidos, hemoderivados o fármacos. Se puede mantener hasta que se consiga otro acceso vascular (como máximo se puede mantener 24 horas).

Para la canalización de una vía intraósea, existen dos tipos de dispositivos:
Aguja de inserción manual
  • Agujas insertadas manualmente (su tamaño varía según la edad).
  • Dispositivo mecánico que inserta la aguja en el hueso.
Dispositivo mecánico 

Puntos de referencia anatómica

  • Menores de 6 años: 2 a 3 cm por debajo de la tuberosidad tibial, medial a la misma.
Inserción manual 
Inserción en lactante
Referencia anatómica para la inserción en mayores de 6 años
  • 6 años o mayores: en la cara medial de la tibia, 3 cm por encima del maleolo interno.













Alternativas:


  • Cara lateral del fémur, 2- 3 cm por encima del cóndilo lateral.
  • Cara anterior de la cabeza humeral (adolescentes).

Protocolo de canalización

  1. Identificar el sitio de punción.
  2. Limpiar la piel de alrededor. En niños conscientes administrar lidocaína al 1% en la piel y analgesia.
  3. Inmovilizar la extremidad.
  4. Puncionar con un ángulo de 90º sobre la piel, avanzando la aguja con movimiento rotatorio hasta notar una brusca disminución de la resistencia. Debe de penetrar 1-2 cm.
  5. Retirar el trocar y colocar una llave de tres pasos, administrando suero fisiológico o procediendo a la extracción de sangre para comprobar su correcta inserción.
  6. Proceder a su fijación.

Referencias

  1.  Orgiler-Uranga PE, Navarro-Arnedo JM, De Haro-Marín S. La vía intraósea. Cuando las venas han desaparecido. Enferm Intensiva 2001; 12: 31-40.
  2. Coronel-Carvajal C. Vía intraósea en Pediatría. Rev Cubana Pediatr 2003; 75: 1-4
  3. Avellaneda F, Diosque M, Yedlin P. Vía intraósea: empleo de agujas comunes en niños de una unidad de cuidados intensivos pediátricos. Arch Argent Pediatr 1999; 97: 401-3.
  4. Bowley DMG, Loveland J, Pitcher GJ. Tibial fracture as a complication of intraosseous infusion during pediatric resuscitation. J Trauma 2003; 55: 786-7.

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